
El encargado que se adelanta: la señal justa en el momento justo
El ritmo en la sala no sale de levantar la voz, sale de tener la situación controlada. Cómo unas pocas señales bien elegidas — una partida que se queda atrás, alguien nuevo con un plato difícil, un atasco de recogidas dentro de diez minutos — ayudan al equipo a intervenir antes de que el comensal note el bache, sin enterrarlo en muros de cifras.




